Es importante que el velo (la parte blanda del paladar) esté cerrada antes de que el habla comience a desarrollarse definitivamente. Este proceso comienza en torno al año y medio. Por ello, procedemos a realizar una veloplastia según el modelo de Furlow alrededor de dicha edad. Esta operación permite posicionar la musculatura del velo correctamente en la medida y prolongarlo en la medida de lo posible. Al intervenir únicamente en el velo, no aparece tejido de cicatrización en el paladar. El tejido de cicatrización en el paladar frena el crecimiento de la mandíbula superior. Nosotros preferimos dejar el paladar abierto hasta que la mandíbula haya crecido en gran medida. Hasta entonces, se puede cerrar el hueco del paladar del paciente con una placa palatal. De este modo, se mejora el habla y se evita que los alimentos invadan la cavidad nasal.